La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha.
Estar satisfecho de todo no posee el encanto que supone mantener una lucha justa contra la infelicidad, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza.
hace tiempo no pasaba por aca
ResponderEliminarque bueno reencontrarme con esta cita, el mejor consuelo de la vida que habre leido.
Te dejo un saludo damita, no vayas a abandonar el blog, siempre hay algo que decir.