No tengo ya aquella fuerza que en época pasada movía la tierra y el cielo. Un conjunto de hechos y sus consecuencias me llevaron a ser quien soy hoy...y aquello que soy, lo soy y lo que no, no. Debilitado por el tiempo y el destino, pero fuerte en voluntad para luchar, para no entregarme a la desesperación y a la confusión, y para no rendirme.
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