sábado, 15 de diciembre de 2012

Se arrojó desde el mirador de la torre latina porque sintió que no podía más. Al despertar, una enfermera le ajustaba el suero. Alcanzo a gemir ¡Oh, no...!, pero la enfermera la tranquilizó de inmediato. -Tuvimos que intervenirla-le dijo-porque desde la altura de donde se lanzó usted es inevitable romperse el alma.

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