Se arrojó desde el mirador de la torre latina porque sintió que no podía más. Al despertar, una enfermera le ajustaba el suero. Alcanzo a gemir ¡Oh, no...!, pero la enfermera la tranquilizó de inmediato.
-Tuvimos que intervenirla-le dijo-porque desde la altura de donde se lanzó usted es inevitable romperse el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario