miércoles, 14 de julio de 2010
5 grados de temperatura en la calle. Lo saludo a Patricio y a Fer después de hablar un rato cuando los acompañe a tomar el subte. En el camino de vuelta, en la esquina de Florida, veo a una viejita indigente al lado del macetero en la entrada del hotel Panamericano que se frotaba las manos. Como dije, hacia un frio infernal. Me quede ahí parado viéndola por unos 10 segundos que me paralicé. Son contadas las veces que sentí tanta pena por alguien que vive en la calle. Le fui a comprar un café bien caliente. Cuando volví todavía seguía ahí. Le dejo el café en las manos. Le doy el azúcar y el revolvedor, y acá fue cuando solo con la mirada me dijo "gracias". Llore todo el tramo de vuelta al trabajo para irme a casa. Entre mis pensamientos de vuelta había cosas como: tendría que haberle dejado plata, ¿Habrá sido suficiente para ayudarla aunque sea esta noche?, esta noche la pasa en la calle, ¿y de quien es la culpa de esto?, ¿hay algún responsable siquiera? Incluso llegue a sentirme más culpable que las personas que pasan ignorándola completamente. No soy un alma caritativa que regala plata a la gente pero hay cierto tipo de personas, como esa viejita, que no son de los que roban, los que mendigan. Son de esos que no piden nada....a nadie. Te das cuenta al verlos y eso me parte el corazón.
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Si es la culpa de alguien, es culpa de parte de la sociedad que mira para otro lado todas las veces y lamentablemente son la mayoria. Culpa de ellos que solo reaccionan si les pasa a ellos, si otro se queda sin laburo no pasa nada, tenemos un buen presidente.
ResponderEliminarVos quedate conforme porque lo unico que podemos hacer es ayudar en lo que se pueda y tener la conciencia tranquila porque cuando nosotros elegimos a un representante, a un partido, incluso a una idea lo hacemos a conciencia. Lo hacemos pensando que es por el bien de un pais y no de unos pocos.